Beltone anima a la población a cuidar la salud auditiva en el inicio del año con recomendaciones prácticas y basadas en evidencia científica. Estudios recientes muestran que mantener una buena audición no solo mejora la comunicación diaria, sino que también está relacionado con la salud cognitiva a largo plazo
Con el inicio del año, Beltone, marca de referencia en tecnología y soluciones auditivas, destaca la importancia de prestar atención a la salud del oído como parte del bienestar global. La evidencia científica disponible sugiere que la pérdida auditiva no tratada puede tener implicaciones más allá de la comunicación diaria, afectando también a la salud cerebral.
En los últimos años, múltiples investigaciones han encontrado una relación significativa entre hipoacusia y deterioro cognitivo en adultos mayores. Estudios epidemiológicos han observado que quienes presentan pérdida auditiva tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas cognitivos respecto a personas con audición normal, incluso ajustando por otros factores de riesgo. Aunque los mecanismos siguen estudiándose, se considera que cuando la audición disminuye, el cerebro debe emplear más esfuerzo para interpretar los sonidos, reduciendo recursos destinados a otras funciones como la memoria y la atención.
Asimismo, la pérdida auditiva no tratada puede favorecer el aislamiento social, un elemento que se asocia con un progresivo descenso del rendimiento cognitivo.
Ante estos datos, Beltone recuerda que la detección precoz resulta esencial. Las evaluaciones auditivas periódicas —especialmente recomendadas a partir de los 50-60 años— permiten identificar cambios en la audición en fases tempranas y valorar la necesidad de soluciones que ayuden a mantener la calidad de vida.
Recomendaciones generales para comenzar el año con buena salud auditiva
- Revisiones periódicas: La evaluación auditiva anual facilita la detección de hipoacusia en etapas iniciales y permite orientar adecuadamente la intervención.
- Prevención del ruido: La exposición continuada a niveles elevados de sonido constituye uno de los principales factores de riesgo para desarrollar pérdida auditiva. El uso de protectores acústicos en entornos ruidosos y la limitación del volumen en dispositivos personales contribuyen a minimizar el daño.
- Higiene segura del oído: Debe evitarse la introducción de objetos o bastoncillos en el canal auditivo, ya que pueden empujar el cerumen hacia dentro o lesionar el tímpano.
- Entornos comunicativos saludables: Mantener conversaciones en espacios bien iluminados y con bajo ruido ambiental facilita la comprensión y reduce la fatiga auditiva.
- Atención a señales tempranas: La dificultad para seguir conversaciones, la necesidad de elevar el volumen de la televisión o la sensación de aislamiento comunicativo pueden ser indicios de pérdida auditiva.
«Cuidar la audición es una inversión en bienestar presente y futuro», señala Manuel Yuste, director de Producto de Beltone España. «El conocimiento científico disponible confirma que preservar la salud auditiva contribuye no solo a mejorar la comunicación, sino a proteger también funciones cognitivas clave», termina.










